Criar es también una forma de aprender.

El enfoque de derechos en la crianza parte de una premisa que, una vez que la escuchas, resulta difícil de soltar: las niñas, los niños y los adolescentes no son objetos de cuidado, sino sujetos titulares de derechos. Eso cambia la forma en que entendemos la autoridad, el conflicto, el afecto,el límite y la violencia. Y cambia también lo que les pedimos a las familias y comunidades: no perfección, sino disposición a revisarse.
Desde AIRE acompañamos a familias, personas cuidadoras, docentes y comunidades en ese proceso de revisión, desde la convicción de que la crianza amorosa o pacífica es posible. Sabemos que criar no ocurre en el vacío: está atravesado por condiciones económicas y materiales, por historias heredadas, por mandatos de género y por contextos culturales que definen qué se considera “normal” en la relación entre las personas adultas y los niños, niñas y adolescentes. Por eso no llegamos con recetas ni con juicios. Llegamos con herramientas para nombrar lo que pesa, con preguntas que abren conversaciones necesarias, y con la convicción de que los vínculos pueden transformarse cuando hay espacio para hacerlo.
Nuestra metodología combina acompañamiento grupal, talleres vivenciales y procesos de reflexión colectiva. Trabajamos con perspectiva de género e interseccionalidad, desde un enfoque psicosocial que reconoce tanto el malestar individual como las condiciones estructurales que lo producen.